Archive for the ‘el viaje’ Category

Recomendaciones para viajar por la España de 1787

enero 1, 2009
Para viajar cómodamente en España, hay que tener una buena constitución, dos buenos criados, carta de acreditación para las ciudades principales, y una presentación adecuada a las mejores familias de los habitantes nativos y extranjeros residentes en el país. El idioma se aprende fácilmente.
Sus criados deben ser un español y un suizo, uno de ellos debe estar familiarizado con la cocina, y con el arte superior de preparar un viaje; lo cuál implica un conocimiento perfecto del territorio a través del cual se va a viajar, de forma que pueda asegurar la provisión del vino, del pan, y de la carne en los lugares en donde haya abundancia, y en cantidad suficiente para transportarlos a los sitios en que hay escasez de los mismos. boceto_dibujado_en_valdepenasPara él, sus criados y su equipaje deberá proveerse de tres mulas suficientemente robustas para transportar toda la carga. En su equipaje debe incluir sábanas, un colchón, una manta y un edredón, un mantel, cuchillos, tenedores y cucharas, con un recipiente de cobre suficientemente espacioso para hervir su comida. Todo ello deberá guardarse con una cubierta con candado. Cada uno de los criados debe llevar una escopeta dentro de una funda en un costado de su mula.
Para viajar económicamente en España, deberá contentarse con lo que tenga a mano, y bien ir a las postas, cuando las hay, o juntarse con oficiales que viajan a sus destinos, alquilar un coche, o resignarse a una calesa, un calesín, un caballo, una mula o a un Borrico. Esta última opción es la más útil para cruzar el país o para deambular por las montañas. Si tiene que cruzar un territorio infectado de bandidos, es más seguro ir con arrieros, en cuyo caso montará en una buena mula, ocupando un lugar que estaba destinado a un fardo de mercancía. El aficionado a la botánica acertará escogiendo un borrico, que siempre se puede conseguir, aunque como sucede en algunas ciudades no haya caballos. He utilizado esta honrosa denominación para el más paciente de todos los animales, no quisiera herir la sensibilidad de algún joven viajero, diciéndole que en su primer viaje al extranjero puede encontrarse en la necesidad de montar en un asno. Sin embargo debe saber para su consuelo que a un asno en España no se le ve como en las regiones más frías del norte.
La mejor época para iniciar la expedición es en otoño, cuando puede ir por Bayona, Burgos. Valladolid, y Segovia, donde rápidamente podrá unirse con la corte en San Ildefonso.
Deberá procurarse cartas de presentación para las principales ciudades de España. De ésto dependerá el disfrute de su viaje. Durante el invierno puede ver todo el sur de España, Toledo, Córdova, Sevilla, Cádiz, Gibraltar, Málaga, Granada, Cartagena, Murcia, Alicante, Valencia, y Barcelona. Volviendo por Zaragoza a Aranjuez en la primavera; puede seguir el ganado merino a las montañas del norte, mientras que el país que va dejando atrás se hace impropio para viajar a causa del calor sofocante, la falta de provisiones y las malas fiebres. Esta estación se puede emplear mejor en Galicia, Asturias, y las provincias de Vizcaya, teniendo además de camino Salamanca y León.
Si hubiera tenido estas recomendaciones antes de mi viaje me hubiera evitado una seria enfermedad provocada por la intensidad del calor en verano. En Inglaterra las fiebres intermitentes se atribuyen a las miasmas pantanosas, mientras que en España su origen es atribuido al golpe del sol del medio día. Me inclino a pensar que muchas veces esta es la verdadera causa.
 
(Joseph Townsend. Viaje por la España de Carlos III.  A journey through Spain in the year 1786 and 1787)
Anuncios

Curiosos impertinentes

diciembre 31, 2008
Son muchos los viajeros que a lo largo de la historia han mostrado su interés por La Península Ibérica y más en concreto por España. El motivo que inducía a nuestros visitantes a iniciar su viaje era muy variado: cultural, comercial, científico, coleccionismo de antigüedades, militar, político, embajada, visitas a súbditos y posesiones, caso de reyes y autoridades, simplemente curiosidad, o incluso algunos se vieron involucrados a su pesar en un viaje no deseado, como era el caso de los prisioneros de ambos bandos de alguna de las múltiples guerras que nos asolaron en siglos pasados.
Esos viajeros, muchos de ellos ingleses, que pululaban por los rincones más recónditos de España, husmeando paisajes, gentes, costumbres, modas, etc. crearon con su “curiosidad impertinente” una imagen del país que ha perdurado hasta nuestros días.
El propósito fundamental de estas páginas es dar a conocer como nos vieron a través de sus escritos los “curiosos impertinentes”, divulgando la literatura de sus antiguos viajes por España.

 

Los contenidos, textos e imágenes, se obtendrán de los libros de una biblioteca personal que contiene una colección de los libros que escribieron los viajeros que nos visitaron desde los tiempos más remotos hasta finales del siglo XIX .
Si quieres conocer el texto completo de álgunos de los libros lo podrás encontrar en
Viajes y viajeros por España